Don Bosco

Los tebeos con las vidas de santos son cosa de otra época, no cabe duda. Resulta bastante extraño que asomen la cabeza hoy en día. Hace un par de años se publicó el álbum Vincent, un santo en la época de los mosqueteros, de Dufaux y Jamar (si pincháis el enlace podréis leer la reseña que hice de él en Comicverso). No tiene nada que ver con este-

El que resalto hoy tiene un carácter totalmente distinto. Su interés reside fundamentalmente en que es una de las obras más relevantes de Joseph Gillian, alias Jijé. Si ya resulta realmente sorprendente encontrarse con una obra así, todavía resulta más extraño que se haya publicado en castellano. Lo hace Eugéne Caillou, una pequeña editorial francesa dedicada a la difusión de la obra del maestro belga.

No es una buena edición, pero sí que es una edición entrañable. La traducción no es muy buena, y contiene notorios errores, pero corre a cargo de Romain Gillain, nieto del autor, por lo que resulta algo sorprendente que no se hayan subsanado, ya que el español es su lengua materna. La rotulación mecánica también lastra su interés.

En cualquier caso, Don Bosco ha obrado un nuevo prodigio: su lectura ha conseguido retrotraerme de nuevo a mi infancia, otra época totalmente distinta a la actual, poblada de inocentes estampitas, donde existían la fe en los milagros, los hombres de buenas intenciones, Dios premiaba a los buenos y los malos cambiaban de actitud tan sólo oyendo buenas palabras.

Me he sorprendido a mí mismo: aunque sólo fuese por unos instantes, he conseguido echar de menos la inocencia de aquellos días, sólo protegida por la inexperiencia y la candidez que tienen los niños. Sí, todo eran cuentos repletos de moralina, bastante bobos e ingenuos. En mi caso, la mayor parte de las veces nos los contaban ogros; otras, meros papagayos. También estoy seguro de que no fue así todas las veces.

La burbuja de cristal no estalló, se fue resquebrajando poco a poco por la presión, hasta que resultó destruída. He encontrado un trozo de ella entre los escombros y a la vez que me ha dolido, también me ha resultado reconfortante.

Calificación:

Puntuación: 6 de 10.

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