¡Qué bueno es Sergio Toppi!

Todas las recopilaciones con historias de Sergio Toppi son para celebrar, pero esta en particular contiene dos pequeñas joyas: El amor a la vida y Naugatuck 1757.
En el momento en el que le dejaron libertad para poder disponer sus viñetas cómo a el le dio la gana, se convirtió en un artista mayúsculo, de los que dejan huella.
Así que avisados quedáis: no se os ocurra dejar pasar este tomo, es una gozada. Además, el prólogo de José Emilio Martínez Tur es una gozada.
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