Rainbow Parakeet

La colección de Obras Completas de Osamu Tezuka nos trajo entre finales de 2021 y la primera mitad de 2022 una nueva serie del dios del manga en tres gruesos volumenes. Su título original lleva el nombre de su protagonista, Nanairo Inko (literalmente, cotorra de los siete colores), un ladrón que actúa como actor de teatro suplente (sic), generalmente siempre por encargo, que además de sus emolumentos suele sustraer un botín adicional. Otras veces es requerido para suplantar a algún sujeto, normalmente contratado por alguien que tiene oscuras intenciones.

La serie consta de 45 capítulos de una extensión similar (alrededor de los veinte páginas), y en muchos de ellas, la trama que se desarrolla suele guardar un paralelismo con un obra clásica de teatro, que generalmente da nombre al título del capítulo: Casa de muñecas, El zoo de cristal, Esperando a Godot, La fierecilla domada, Medea, Pigmalión, Tartufo, El pájaro azul…

Tezuka siempre había sido un gran aficionado al teatro, afición que le había inculcado su madre desde pequeño. Su infancia transcurrió en Takarakuza, localidad situada en los alrededores de Osaka, donde la actividad cultural más relevante estaba a cargo de su compañía de teatro (y lo sigue estando en la actualidad). Su madre era una entusiasta de ésta y se hacía acompañar a sus actuaciones por su hijo, que también se aficionaría a este mundo, llegando a trabajar tres años como figurante en una compañía durante los años cuarenta.

La serie original, publicada a comienzos de la pasada década de los ochenta en la revista Shônen Champion, y aunque no llegó a tener el éxito de su famoso Black Jack, si gozó de cierta popularidad.

Hay un conjunto de personajes secundarios que acompañanan al personaje principal: Tamasaburô, el perro del protagonista (que, por cierto, me resulta especialmente cargante), la joven detective Mariko Senri que incansablemente trata de obstaculizar las acciones de Nanairo Inko; y una extraña familia de fantasmitas, que tan sólo ve el personaje principal y que actúan como una suerte de su conciencia, molestándole y sacándole de quicio, sin que jueguen otro papel en la serie. De vez en cuando, también hace su aparición un periquito que no queda muy claro de dónde sale. Para mi gusto, a excepción de la joven detective, todos estos personajes son superfluos y estorban el desarrollo de la acción, sin aportar nada al conjunto, haciendo además, que esta pierda credibilidad en aras de la creación de unos momentos de anticlímax que la serie no necesita en absoluto.

A lo largo de su extensa obra, Tezuka desarrolló una especie de personajes comodín que frecuentan series de manera recurrente, apareciendo como si de verdaderos actores representando papeles se tratase y que, no podría haber sido de otra manera, pueblan estas páginas. A diferencia de los primeros, claro está, su presencia está más que justificada en esta obra. La lista de invitados es larga: Shunsaku Ban (Mostacho), el Barón Rojo, Marukubi Boon , la robot Olga, Spider, Don Drácula, Acetylene Lamp, Kin Sansaku, el unicornio Unico, Hôsuke Sharaku, Tritón, Saruta… ¡hasta el mismísmo Astro Boy realiza un cameo por la serie!.

Por si fuera poco, Tezuka recurre a personajes de otros que le sirvan de referencia: la mascota de la revista MAD, el propio Tezuka rompiendo la cuarta pared en un original episodio, Shideo Ajima (un trasunto del mangaka Hideo Azuma, protagonista del celebrado manga Historia de una desaparición),… forman también parte del elenco de personajes que desfilan por las páginas de la serie.

Leer la serie recopilada, por entregas, no es una buena idea. Creo que la favorece más espaciar la lectura de los episodios, tal y como se publico originalmente; en caso contrario, puede hacerse repetitiva, ya que los episodios tienen una estructura parecida.

En el penúltimo episodio, que tiene una extensión de más de ciento cincuenta páginas y no sigue la estructura del resto de capítulos, se nos narra el origen de los personajes, sus motivaciones y se presenta una conclusión de la trama que, debo decir, resulta algo truculenta, como sucede en varias obras de este autor.

Calificación:

Puntuación: 6 de 10.

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