Hazañas de Paco Zumba

Ahora que nos estamos acercando al final del año, empezarán a proliferar las listas con los mejores cómics del años, los imprescindibles, miles de listas y demás zarandajas.

Estoy convencido de que el nos ocupa hoy no estará entre los elegidos, y eso que ya me gustaría estar equivocado. Recuperar las auténticos obras fundamentales de nuestra historieta no parece ser algo que entusiasme al respetable. Ya estoy cansado de tanta reedición del mismo material, generalmente, siempre de Bruguera, que ni siquiera se hace con esmero, como deben hacerse estas cosas, aunque hay una excepción que confirma la regla: El Jabato que cuenta con la participación de José Revilla para rehacer el color y eliminar los textos mecanografiados, algo que parece elemental ¿no?

Dolmen se ha puesto las pilas con Manuel Gago y algún título más, Ecc lo intentó con Jesús Blasco hasta su cierre (¿nadie se preocupa de impedir ese horroroso diseño de portadas?) y de vez en cuando se produce el milagro y se reedita alguna cosa, no siempre con acierto.

Afortunadamente, tenemos la inmensa suerte de contar todavía con iniciativas como la que nos ha trajo hace unos meses Taula Ediciones (sociedad formada hace ya unos cuantos años por Dioniso Platel y Joaquín Campo -este último desgraciadamente falleció hace unos meses y al que este libro está dedicado-). Y es que se trata nada menos que de la recuperación de la obra de José Cabrero Arnal antes de alistarse en el ejército durante la guerra civil.

José Cabrero Arnal, «el español cuyo personaje dio nombre a la revista de historietas más difundida de Francia» (el entrecomillado es de Jesús Lacasa Vidal, autor del ensayo Los historietistas españoles establecidos en Francia durante la dictadura franquista, incluido en el imprescindible libro De Pif a Blacksad. Panorámica de la presencia española en la bande dessineé (ACT Ediciones, 2024), «…dará vida a los más entrañables personajes de la historieta francesa: Placid et Muzo, un oso y un zorro, en las páginas de Vaillant, las primeras tiras de Pif le chien en el diario L’ Humanité, que al poco tiempo se convertirá en el personaje estrella de Vaillant; o unos años más tarde, la cabritilla Rodoudou, destinada a los más pequeños…»

Pero, a comienzos de los años treinta, antes de su huída a Francia -y su posterior paso por el campo de concentración de Mauthausen- consiguió publicar sus historietas en Algo, TBO, Mickey o KKO y, muy especialmente, en Pocholo. Y son estos comienzos los que se reúnen en este fantástico y cuidado libro. Además de un selección de historietas de cada una de estas revistas, la obra incluye las tres aventuras largas que llegaron a formar parte de la indispensable colección de cuadernos Karikatos de Publicaciones Pocholo: Guerra en el país de los insectos, Hazañas de Paco Zumba, el moscón aventurero y Viajes extraordinarios del perro Top (en sus dos versiones: con el final original publicada en la revista y su final alternativo en cuaderno). Si las dos primeras son en bitono, la última, junto con la inconclusa Cascarilla detective, están publicadas en color.

Todas ellas son una delicia: si las primeras andanzas de los zoomorfos de Arnal comienzan de forma algo titubeante, rápidamente se consolidan con un estilo propio, que no puede negar la influencia de Pat Sullivan, Walt Disney y Max Fleischer (véase la pág. 58, Los bamboleos de Betty Boop; pero también evidente con Chin-Chin, el duende del tintero, pág. 69, su contrapartida al payaso Koko del polaco)

Hay que felicitarse por el exquisito mimo que se ha puesto en esta edición: además de su tamaño, está repleto de información: un prólogo de Daniel Cabrero, sobrino del historietista; una breve semblanza de su biógrafo oficial, el francés Philippe Guillen; y un recorrido por la obra del autor hasta 1937, año en el que se enroló en el ejército, a cargo de Dionisio Platel, que además nos añade referencias a su influencia en otros autores españoles de la época.

El triunvirato formado por José Cabrero Arnal, Jaime Tomàs García y Arturo Moreno forjó toda una época en la historieta española y todo esfuerzo por recuperar su obra merece ser apoyado y hasta venerado.

En 2016, Reino de Cordelia rescató -realizando una trabajada restauración- una de las obras clave de Jaime Tomàs: Vida, dimes y diretes del mago de los Penetes (que también fue objeto de un cuaderno de la colección Karikatos). Sin embargo, toda su obra de estilo figurativo y su inconclusa Periquito Fanfarrias (en Chicos) -debido a su temprana muerte- merecen una recuperación similar. Por ahí andaba también Javier Alcázar, otro francotirador de la recuperación de joyas de nuestro patrimonio historietístico, escribiendo un extenso prólogo con la vida y obras del autor de Barcelona.

Y como si 2026 no quisiese terminar sin que esta situación de ostracismo cambie, Amaníaco Ediciones acaba de publicar una monografía de Arturo Moreno, realizada por Jordi Artigas (que se encarga de relatar la parte dedicada a la animación -no en vano Arturo Moreno es el creador de Garbancito de la Mancha (1945), el primer largometraje de animación español y el primero a color europeo-) y Josep María Delhom, que se encarga de la vertiente relativa a la historieta. Todavía no he terminado de leerlo, pero creo que a estas alturas no debería escatimar elogios hacia él.

En cuanto a la parte de la animación, que os voy a decir: es totalmente lamentable que no exista una edición de Garbancito, y su continuación, restaurada y complementada con algún documental. ¿A qué esperan el Ministerio de Cultura o la Filmoteca para ponerse con ello?.

La parte del libro relativa a la historieta es un exhaustivo y magnífico trabajo, que se complementa con ilustraciones, muestras de historietas, chistes y portadas, pero lamentablemente, de escaso tamaño y reproducidas en blanco y negro. Esperemos que si algún día se recupera la obra de el genial autor valenciano se haga con una calidad parecida a la que ha hecho Taula Ediciones con la obra de Cabrero Arnal. Recuerdo en cualquier caso, que sus cuadernos de Karikatos completarían la recuperación completa de la colección, aunque estuviese diseminada.

Por cierto, puestos a soñar, ¿qué tal una recuperación más completa de las historietas de Pocholo? ¿Y si luego seguimos con el fondo de la editorial Valenciana? Sanchis, Karpa, Liceras, Palop y compañía se merecen también un rincón en nuestra memoria.

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Puntuación: 10 de 10.

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